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Menú ingeniero de bebidas con datos del TPV:

guía paso a paso
26 de enero de 2026 por
Menú ingeniero de bebidas con datos del TPV:
Reyes Grupo Horeca SLU, Leonardo Selaya Messías

Un menú de bebidas no es solo una lista. Es una herramienta para vender mejor, más rápido y con menos fricción. El problema es que la mayoría de cartas se hacen por costumbre: “pon lo que tenemos” y ya. Y así se pierden oportunidades claras: productos que podrían rotar más, márgenes que podrían subir y categorías que podrían simplificarse.

El “menú ingeniero” (ingeniería de menú) no requiere ser analista. Requiere usar lo que ya tienes: los datos del TPV. Con cuatro métricas y un proceso ordenado puedes rediseñar la carta para que el cliente elija más fácil y el ticket medio suba sin empujar.

Aquí tienes un paso a paso práctico, pensado para bares y restaurantes.

Paso 1: extrae del TPV lo mínimo imprescindible (sin liarte)

No necesitas mil informes. Exporta, idealmente de los últimos 60–90 días (o el periodo que represente tu operativa real), estas columnas:

  • Producto (tal cual sale en TPV)
  • Unidades vendidas
  • Precio de venta
  • Descuentos (si aplica)
  • Coste (si lo tienes en sistema; si no, lo añadimos a mano)
  • Familia/categoría (cervezas, vinos, refrescos, copas, cócteles, cafés…)

Si tu TPV no te da todo, no pasa nada. Con unidades + precio ya puedes empezar, y luego ajustas coste en una segunda ronda.

Paso 2: limpia el dato para que no te engañe

Aquí es donde muchos fallan. El TPV suele tener “ruido”:

  • Duplicados del mismo producto (“Caña”, “Caña 20cl”, “Caña barra”)
  • Packs o promos mezcladas con venta normal
  • Consumiciones internas o invitaciones
  • Productos estacionales que distorsionan

Tu objetivo es llegar a un listado claro por “bebida real”. Si hay tres nombres para el mismo vino, unifícalos. Si hay un artículo “Invitación”, exclúyelo.

Regla práctica:

Si el dato no representa dinero real del cliente, no entra en el análisis.

Paso 3: calcula las 4 métricas que mandan (y que cualquiera entiende)

Con el listado limpio, calcula:

  1. Ventas (mix) = unidades vendidas
  2. Ingresos = unidades × precio medio neto (tras descuentos)
  3. Margen bruto por unidad = precio neto − coste por unidad
  4. Margen bruto total = margen por unidad × unidades

Con esto ya puedes tomar decisiones sin intuición.

Detalle importante:

Para bebidas, el margen por unidad suele ser más útil que el porcentaje. Porque el porcentaje puede engañar (un 80% de margen en un refresco no compite con el margen absoluto de una copa bien trabajada).

Paso 4: define tus puntos de corte (popularidad y rentabilidad)

Ahora toca clasificar. El “menú ingeniero” se basa en dos ejes:

  • Popularidad (se vende mucho o poco)
  • Rentabilidad (deja mucho o poco margen por unidad)

Necesitas dos umbrales simples:

  • Popularidad alta/baja: usa la media de unidades vendidas por ítem dentro de cada categoría (no mezcles cerveza con cócteles).
  • Rentabilidad alta/baja: usa la media de margen por unidad dentro de esa categoría.

Ejemplo práctico:

En “copas”, comparas copas con copas. En “vinos por copa”, vinos con vinos. Si mezclas categorías, el análisis se rompe.

Paso 5: crea los 4 cuadrantes (y decide qué haces con cada uno)

Con popularidad (alta/baja) y margen (alto/bajo), te salen cuatro tipos:

1) Estrellas (alta venta + alto margen)

Son tus ganadores. Se venden y dejan dinero.

Qué hacer:

  • Darles el mejor sitio en carta
  • Asegurar stock y velocidad de servicio
  • Subir ligeramente precio si el mercado lo permite (sin pasarte)

2) Caballos de batalla (alta venta + bajo margen)

Salen mucho, pero dejan poco.

Qué hacer:

  • Ajustar coste (proveedor, medida, merma)
  • Revisar precio con cuidado
  • Protegerlos porque mueven volumen (pero no regalar margen)

3) Puzzles (baja venta + alto margen)

Dejarían dinero… si se vendieran.

Qué hacer:

  • Cambiar nombre y descripción (que se entienda)
  • Reubicar en carta y recomendar en sala
  • Convertirlos en “la sugerencia fácil” del equipo

4) Perros (baja venta + bajo margen)

No venden y encima no compensan.

Qué hacer:

  • Eliminar, simplificar o sustituir
  • Si se quedan por imagen, que sea con objetivo claro (y mínimo stock)

Este paso ya te da un plan de acción real.

Paso 6: rediseña la carta para guiar la elección (sin que parezca trampa)

La ingeniería de menú no es manipular. Es ordenar.

Principios que funcionan en bebidas:

  • Menos opciones, más claridad. Quita duplicados y “relleno”.
  • Bloques por momento: aperitivo, comida, tardeo, sobremesa.
  • Destaca 3–5 elecciones por bloque (tus “estrellas” y “puzzles” que quieras empujar).
  • Nombres entendibles. “Highball cítrico” vende más que “X-17”.

Si tu carta es larga, el cliente se refugia en lo conocido (caña, tinto, gin-tonic). Si es clara, prueba.

Paso 7: crea “rutas de venta” para el equipo (frases y sustituciones)

El TPV te dice qué sale. El equipo lo convierte en dinero.

Define sustituciones simples:

  • Si piden gin-tonic → ofrecer un highball de tu “puzzle” con margen alto
  • Si piden vino blanco por copa → sugerir tu copa estrella con mejor margen
  • Si piden refresco → ofrecer versión premium o mocktail rápido

Frase operativa que funciona:

“Si te apetece algo igual de fresco, tengo este (X) que está gustando muchísimo.”

No es discurso. Es guía.

Paso 8: costea donde de verdad se escapa el margen (merma, medidas y hielo)

En bebidas, el margen se va por:

  • Medidas libres (el “chorrito”)
  • Mermas por gas, hielo y servicio inconsistente
  • Copas mal estandarizadas (cada bartender hace “su versión”)

Solución práctica:

  • Jigger obligatorio en lo que tenga destilado
  • Fichas de receta para cócteles y combinados
  • Cristalería fija por bebida
  • Coste real por garnish (no “aproximado”)

Cuando estandarizas, el TPV deja de ser “bonito” y se convierte en real.

Paso 9: prueba 14 días y vuelve al dato (la parte que casi nadie hace)

No cambies la carta y te olvides. Hazlo como un experimento:

  • Mantén el nuevo menú 14 días
  • Mide:
    • unidades por ítem
    • margen total por categoría
    • tiempo de servicio (si el equipo se atasca, mal)

Si un “puzzle” no sube con mejor ubicación y recomendación, no es el cliente. Es la propuesta. Cambia nombre, precio o receta.

Paso 10: rota con criterio (sin reventar el almacén)

La rotación debe ser ligera:

  • Mantén tus “estrellas” fijas
  • Cambia 1–2 opciones por temporada (puzzles de margen alto)
  • Repite lo que funciona. No hace falta inventar cada mes.

Un menú ingeniero no es una carta creativa. Es una carta rentable.

a person is using a pos machine in a store

No hace falta adivinar. Tu TPV te enseña qué se mueve, qué deja dinero y qué estorba. Con un proceso simple puedes diseñar una carta que el cliente entienda, que el equipo ejecute rápido y que el negocio note en caja.

Empieza hoy con una acción concreta: exporta 90 días, limpia nombres, calcula margen por unidad y clasifica por cuadrantes dentro de cada categoría. En cuanto veas tus “estrellas” y tus “perros” en papel, el siguiente paso se hace solo.

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